Recuerdo que me obsesioné con esa canción, que te obligaba a estirarte
en mi cama y a cerrar los ojos, mientras yo la ponía una y otra vez y
te pedía que imaginaras que estábamos mirando las estrellas o algo cursi
de ese estilo. Tú te reías, pero obedecías. Y mientras te estirabas a mi
lado me explicabas que habías estado pensando en el tamaño de nuestra
futura casa, en el nombre de nuestros futuros bebés y en lo que haríamos
los viernes cuando me vinieses a buscar al trabajo. Y yo, mientras te recorría
la palma de tu mano con mis dedos, te insistía para que esa canción que estábamos
escuchando fuera la que sonase en el baile de nuestra boda. Me pediste que te tradujese
la canción, y me preguntaste que por qué, si el protagonista de
la letra quería tanto a la chica, la dejaba marchar. Y entonces
yo te respondí que no porque quieras tanto a una persona la harias feliz
a causa de tu tenerla a tu lado i ella no amarte a tí
en mi cama y a cerrar los ojos, mientras yo la ponía una y otra vez y
te pedía que imaginaras que estábamos mirando las estrellas o algo cursi
de ese estilo. Tú te reías, pero obedecías. Y mientras te estirabas a mi
lado me explicabas que habías estado pensando en el tamaño de nuestra
futura casa, en el nombre de nuestros futuros bebés y en lo que haríamos
los viernes cuando me vinieses a buscar al trabajo. Y yo, mientras te recorría
la palma de tu mano con mis dedos, te insistía para que esa canción que estábamos
escuchando fuera la que sonase en el baile de nuestra boda. Me pediste que te tradujese
la canción, y me preguntaste que por qué, si el protagonista de
la letra quería tanto a la chica, la dejaba marchar. Y entonces
yo te respondí que no porque quieras tanto a una persona la harias feliz
a causa de tu tenerla a tu lado i ella no amarte a tí

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